
Desideria Oliván es una joven de Huesca que, como sus tres amigas, contrae matrimonio con aparent, normalidad en todos los aspectos. Sin embargo, a diferencia de sus amigas, que tienen una existencia rutinariamente feliz, Desi no encuentra la felicidad en su matrimonio con Ramiro, un apuesto caballero pendiente, demasiado quizás, del éxito laboral y social e incapaz de conectar en ninguno de los aspectos matrimoniales, por los motivos que sea, con su esposa. Ramiro sufre un grave accidente de tráfico, que conlleva una larga recuperación e incontables cuidados por parte de Desi. Una vez recuperado del accidente, Desi consigue un trabajo como secretaria en un instituto, pero eso tampoco llena su vida. Los amigos del matrimonio, como hacen periódicamente, planean un viaje, al que se unen Desi y Ramiro. En esta ocasión, el destino es Turquía. Llegados allí, se dirigen al hotel en autobús, acompañados de un guía. Desi siente todo tipo de convulsiones nada más se fija en la voz y el físico del guía, hasta el punto que cae desmayada. Cuando abre los ojos, tiene a su alrededor a Ramiro y al guía, Yamam (un nombre que, en turco, significa "el único"), pero su corazón sólo ve al guía, quien también siente atracción por Desi. Durante el viaje, el cruce de miradas es suficiente para que Yamam y Desi se vean más de una vez y hagan el amor enloquecidos de pasión. Antes de partir, Yamam convence a Desi para que abra una tienda de alfombras turcas en España, la cual cosa facilitaría el contacto entre ellos dos. Desi accede y al poco tiempo de llegar a Huesca, convence a Ramiro de la bondad de la idea de su comercio. En la tienda, Desi contrata un joven ayudante, quien le declara su amor, que Desi, con maestría, rechaza. Aunque la actividad comercial es satisfactoria, la tienda es visitada repetidamente por policías, quienes insinúan que las alfombras no son "únicamente alfombras". Desi no hace caso alguno de estas visitas, y, cuando lo cree oportuno, pide a Ramiro que la deje viajar a Turquía para hacer negocios y hablar con sus jefes. Ramiro accede y Desi pone un telegrama a Yamam, avisándole de su llegada. Yamam espera a Desi a pie de escalerilla y les faltan minutos para encontrar un hotel y hacer el amor apasionadamente. Después, Yamam convence a Desi para que le acompañe en un negocio de viajes por la región de Anatolia.Allí, Desi ve la Turquía más pobre y oscura, y se da cuenta que Yamam hace tratos y compra mercancía sin apenas dinero. Después del viaje, Desi vuelve a España y, a los pocos días, se da cuenta de que está embarazada. Ella había anunciado a los amigos y amigas, en presencia de Ramiro, que había consultado por su cuenta con un ginecólogo de Madrid y sabía que no podía tener hijos. Por tanto, cree que Ramiro recibirá la noticia con descomunal alegría y que lo podrá engañar sin demasiados problemas. Pero Ramiro también se había hecho pruebas y le habían confirmado que no podía dejar embarazada a Desi. Por eso, cuando Desi le da la noticia, le dice que no se lo cree y le pregunta de quién es el hijo. Desi lo confiesa y, después de la lógica discusión, deciden que Ramiro aceptará al hijo como suyo si Desi no dice nada y corta con Yamam. Nace el hijo y todo va viento en popa. Pero el hijo enferma y muere, y Desi no asiste ni al entierro. Deja una nota, renunciando "a todo derecho que la pueda asistir" y se marcha a Turquía, donde encuentra a Yamam. Su vida allí consiste en estar recluída en una casa cuya mejor vista es un cementerio y esperar que la noche constituya el mejor momento del día. Un día, aparece en la casa con aires autoritarios y de autosuficiencia, una mujer con dos niños. Es la madre de Yamam, que trae a los dos hijos que Yamam tuvo con una mujer. Desi no sabía que Yamam había estado casado, ni tampoco se lo había preguntado. Discuten con Yamam, pero pronto vuelve la calma, hasta que Desi descubre que está embarazada otra vez. Yamam no da opción a tener el hijo, y la lleva a abortar a una clínica. Una vez recuperada, Desi pide a Yamam que le busque un trabajo. Como no ha aprendido turco, Yamam la envía a repartir tarjetas de su bazar por los hoteles, a los turistas. Tiempo después, Desi vuelve a quedar embarazada, y esta vez, el enorme enfado de la madre de Yamam comporta que el médico deje a Desi sin la posibilidad de volver a quedar embarazada. Desesperada, Desi llama a una señora del consulado, con quien tenía relaciones muy tensas, pero de quien siempre recibía ayuda. Así, consigue viajar a España. La primera noche, encuentra a un señor, van a tomar unas copas y acaban haciendo el amor. Inmediatamente, Desi comprende que nadie es como Yamam, y, por muy maltratada que se sienta, vuelve a Turquía. Yamam la recibe con un bofetón y por poco no la admite en casa. Poco a poco, se complican las cosas. Yamam pide a Desi que haga "cualquier favor" a un señor que visita la tienda y discute con él. Desi tiene que acudir a casa de este señor, el cual le informa que Yamam le debe mucho dinero por tráfico de drogas, y que piensa cobrárselo con ella. La hace desnudar y se masturba delante de ella. A los pocos días, Desi recibe en el bazar la visita de un amigo de niñez y adolescencia, Pablo Acosta, ahora policía español. Pablo, después de varias conversaciones, convence a Desi para que vuelva con él a España, ya que le demuestra que Yamam la ha utilizado como tapadera. Además, Desi ha visto cómo Yamam casi la forzaba a participar en un menage-á-trois y la trataba como un objeto. Pero cuando Pablo va a buscar a Desi, ésta yace muerta en casa de Yamam a causa de una sobredosis de somníferos. Enmedio de toda esta historia de pasión desgarradora, se intercalan otras historias que quedan en anécdota, como la de una señora a la que conoce Desi que en un tiempo fue rica y ahora vive en la miseria. El libro, no obstante, gira completamente entorno a la pasión que Desi siente por Yamam y que la ata a él a pesar de lo que sea. En mi opinión, el libro es una invitación a la "aurea mediocritas", en cierta manera, ya que parece que implícitamente critica el excesivo formalismo y tradicionalidad de Ramiro, así como su celo por el éxito social y su poca preocupación por la vida en pareja, y a la vez deja claro que los excesos pasionales de Desi tampoco conducen a la mejor de las felicidades, o, por lo menos, que no están en absoluto, exentos de amarguras. Llama también la atención el análisis del carácter de los turcos y de la historia de Turquía.
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